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jueves, 28 de julio de 2011

Imagen del cuartel de la Guardia Civil y del Paseo, en los años de la República.


FRANCISCO EXPÓSITO. 28 DE JULIO DE 2011
Desde hacía meses había ruido de cuarteles, aunque todo comenzó a tomar forma tras las elecciones de febrero de 1936 que dieron un inesperado triunfo al Frente Popular. Entre los estamentos religiosos se clamaba por un cambio de régimen, al igual que en los partidos de la derecha. Por eso no sorprendió el movimiento iniciado en África el 17 de julio. El teniente de la Guardia Civil del puesto de la localidad se había preparado concienzudamente para la rebelión con el apoyo de algunos baenenses. Lo que no pensaron los militares es que la guerra civil duraría casi tres años. La ola de terror se extendió a la zona nacional y a la republicana.
Tras una semana de enfrentamientos entre las fuerzas dirigidas por el teniente de la guardia civil, Pascual Sánchez, y los defensores de la República, se adoptó la decisión de tomar Baena. Los camiones requisados se concentraron en el Paseo de la Victoria de Córdoba el 27 de julio y después fueron llevados a la Escuela de Veterinaria, frente al cuartel de Artillería. Al día siguiente se había formado una “fuerte columna” con el objetivo de “pacificar” varios pueblos. En las primeras horas de la mañana de ese martes, cuando eran las cinco y media de la mañana, salió la columna dirigida por Eduardo Sáenz de Buruaga.

Dos represores de Baena
En los crímenes que se cometieron en una de las jornadas más tristes de la historia de la localidad tuvieron gran parte de responsabilidad dos personas: Pascual Sánchez y Eduardo Sáenz de Buruaga. La irresponsabilidad de Sáenz de Buruaga, premiada después por los ayuntamientos franquistas pese a que su dejadez provocó la muerte de decenas de personas en el asilo y permitió que sanguinarios miembros de la columna sembraran el terror y la muerte desde que entraron en Baena y comenzaron a subir hasta el Paseo. No hay calificativos para definir la actuación de Pascual Sánchez, la sed de venganza y su falta de escrúpulos, que lo convirtieron en uno de los primeros grandes represores del franquismo.
La primera decisión de Pascual Sánchez antes de que se produjera el golpe militar fue enviar a su familia a Ceuta. Había que evitar cualquier riesgo para sus más allegados. Después se produjo su rápida adhesión al levantamiento, asumió el control de la casa del pueblo y se apropió del libro de afiliados. Al día siguiente, 19 de julio, dictó un bando de guerra y se iniciaron los enfrentamientos entre los defensores del régimen democrático y los partidarios del golpe de estado.
El último libro de Paul Preston, El holocausto español (Debate, Barcelona, 2011), dedica cuatro páginas a la ocupación y represión de Baena, tomando como base las investigaciones de Moreno Gómez y Arcángel Bedmar. El reconocido historiador británico considera que “los sucesos de Baena encajan a la perfección en la concepción global que animaba el alzamiento militar”, que pretendía, como decía Pemán, la “quema de rastrojos para dejar abonada la tierra de la cosecha nueva”.
La injustificación y falta de rigor con la que actuaron los militares la llegó a cuestionar el teniente Fernando Rivas cuando escribió en 1972 su reportaje “La defensa de Baena” (Revista de Estudios Históricos de la Guardia Civil, número 9). “La fuerza liberadora conducía hacia la plaza central a cualquiera que encontrara con un arma o por cualquier circunstancia despertara sospechas. Aquella misma tarde, en la propia plaza, fueron ejecutados los que se creían responsables principales. Es indudable que se cometieron precipitaciones e injusticias, pues bastaba la más leve acusación por parte de un defensor para que se disparara contra el acusado”. El odio y la injusticia se extendieron por Baena.
Como ya hiciera en La guerra civil en Córdoba (1936-1939), Editorial Alpuerto, Madrid, 1985), Moreno Gómez incluyó el relato de un guardia de carabineros que venía con la columna de Buruaga y participó en la toma de Baena. Se trataba de Juan Martínez Imbern, que relacionó gran parte de los crímenes cometidos en el Paseo con Pascual Sánchez Ramírez: “Se oyó un disparo y fue el teniente de la guardia civil que disparó sobre la cabeza de uno de los tendidos. Apuntó a otro y volvió a disparar. El guardia de asalto imitaba al teniente. El periodista me dijo que era el teniente de Baena y que había estado varios días sitiado en el cuartel y que se estaba vengando de los marxistas (...). Al volver a la plaza, la mayor parte de los tendidos estaban sin vida y el teniente y el guardia de asalto continuaban tirando sobre las cabezas. Estaban tan ocupados que no se daban cuenta de lo que pasaba a su alrededor, y en un momento dado el teniente y el guardia se tropezaron el uno con el otro. El teniente le dijo: “le prohíbo que dispare un tiro más. Soy yo quien tiene que disparar”.
En los años cuarenta, Eduardo Sáenz de Buruaga recibió la medalla de oro “en méritos a los comportamientos como jefe de los paisanos y guardia civil que defendieron heroicamente la ciudad de los ataques hechos por los rojos que intentaron apoderarse de la plaza”, se le rotuló el nombre de una plaza y fue invitado a celebraciones como la feria de octubre. Pascual Sánchez Ramírez recibió también la medalla de la ciudad, aunque en la categoría de plata. Precisamente, un hijo de Pascual Sánchez, también llamado Pascual, intentó que esa medalla de la ciudad le fuera entregada a él, aunque el Ayuntamiento rechazó su petición en 1972. Mientras que algunos exigían reconocimientos por lo que sucedió en el Paseo, las centenares de personas que perecieron allí no recibieron ninguna distinción, sólo el olvido de la dictadura franquista y la represión que sufrieron muchos de sus familiares en los años siguientes. Setenta y cinco años después no se ha producido ningún reconocimiento oficial.

El asilo
Mientras Sáenz de Buruaga permitía los crímenes de Pascual Sánchez, el terror se trasladaba al convento en la tarde-noche de esa jornada. El lamentable error táctico de ambos tuvieron que callarlo durante décadas familiares de las 81 víctimas que se encontró la “columna pacificadora” al “liberar” San Francisco. Emilia Gieb, que perdió a un hermano en el asilo, recuerda la preocupación que existía entre las familias que tenían apresados en el convento:
“Mi madre se dirigió a los militares y les preguntó angustiada:
-Y San Francisco, ¿cuándo?
-Mañana, señora, le respondieron.
-Pues mañana allí no habrá ya nada que hacer, fue la contestación de mi madre”.
Esa despreocupación de la columna no justifica, en ningún momento, la sed de venganza que se produjo en el convento y que se encargaron de ejecutar los que decían defender la República, convirtiéndose en deshumanizados que asesinaron indiscriminadamente a hombres y mujeres por ser de derechas, a mujeres y niños por ser familia de ellos. Frente a los casi anónimos baenenses que murieron en la plaza, en el asilo se supo desde el primer momento quiénes fueron las víctimas, no solo por los homenajes que ya se iniciaron un año después, sino porque se encontraban conocidos dirigentes de la cultura, la economía y la política locales. Los periodistas Manuel Piedrahita Ruiz y Ramón de Prado Santaella, el promotor del periódico Todos, ex alcalde y reconocido judío de la cola negra, José Gan o los curas Pablo Brull y Rafael Contreras estaban entre los asesinados.
Solo tres días después de los crímenes de los golpistas y de los marxistas, el periódico El Defensor de Córdoba describía lo sucedido: “Baena es una ciudad que siempre fue alegre y tranquila, ciudad que hasta hace pocos años pudo presentarse como modelo. Las doctrinas marxistas envenenaron a los hijos de este pueblo y ese veneno ha quedado patente estos días”. El artículo, que se aleja del rigor histórico, da a entender que la columna actuó tras los sucesos del asilo: “Regulares, tercio y asalto penetraron en el pueblo, desplegando en guerrilla, y los criminales, los salvajes asesinos huyeron cuanto podían. Se detuvo a buen número con las armas en la mano y se cumplió en ellos la justicia”. En ese primer artículo de los hechos del 28 de julio se nombran a algunas de las víctimas del asilo, aunque no se identifica a ninguno de los que murieron en el Paseo. También se obvió en los periódicos republicanos de la época lo que pasó en el asilo.
Setenta y cinco años después, Baena sigue tratando de superar lo ocurrido esa jornada. Lejos de discursos enfrentados, el 28 de julio debería convertirse en la jornada de la reconciliación, de la memoria histórica de todos, porque todos sufrieron las consecuencias del golpe de estado militar. Centenares de familias callaron la ignominia de la sinrazón. Reaparecen cada cierto tiempo quienes exaltan los extremismos de la derecha o de la izquierda y se olvidan de que más que cifras lo que hubo fueron dramas familiares. Y más en un pueblo en el que todos se conocían En la misma placa, a la misma altura, debieran aparecer los fallecidos de los dos bandos, aunque los asesinados en San Francisco fueran recordados durante todo el franquismo. Hasta que no suceda esto seguiremos fragmentando la realidad, confeccionando un discurso incompleto y mantenedor de una visión divisionaria, creando categorías con el recuerdo de los fallecidos.

miércoles, 15 de junio de 2011

Bodega de la almazara Cortijo Suerte Alta (Albendín-Baena)

El localismo del aceite de oliva:
ideas ante la crisis

FRANCISCO EXPÓSITO. JUNIO 2011
El periodista baenense Antonio Bermúdez Cañete instaba hace ochenta años, en un ensayo titulado ‘El precio del aceite de oliva’, a que se produjera una reestructuración del sector. “Se impone –decía-, pues, una ordenación de la producción, de la exportación y del comercio, y una racionalización del régimen social de la producción. El arrendatario no será posible económicamente sino como empresario que aporte una función económica de tal, esto es, como organizador de la producción técnica y económicamente adecuada”. Bermúdez Cañete no creía en las cooperativas al considerar que el hombre “es económicamente un ser egoísta, y, por tanto, en la organización cooperativa, donde el provecho egoísta se obtiene a través del provecho del conjunto, está siempre en desventaja frente a la empresa típicamente capitalista, donde el interés particular del empresario mueve toda la organización”. El sector cooperativo parece que le está dando la razón al mantener su aislamiento y sus localismos. Bermúdez Cañete denunciará como una dificultad añadida la ausencia de directores aptos en las cooperativas. “Los beneméritos actuales directores del movimiento son los primeros que carecen de la preparación adecuada comercial”, dirá. Demandará también una mejora de los procedimientos de obtención del aceite de oliva y del comercio (o se adapta el paladar extranjero al aceite español o nos adaptamos al consumo internacional) e, incluso, propugnará la creación de un monopolio nacional del comercio del aceite de oliva.

En la actualidad, el sector sigue inmerso en dificultades que complican su competitividad, como sucede con algunas de las que pasaré a enumerar:
-Localismos. Cada municipio quiere tener su cooperativa. Cada agricultor quiere tener su aceite envasado.
-Atomización de marcas. Hay un exceso de marcas en España, en Andalucía y en la provincia de Córdoba. En el libro sobre los mejores aceites de España, de ‘Mercacei’, aparecen 153 marcas de Córdoba.
-Competencia exterior. Dificultad para acceder a determinados mercados saturados por Italia.
-Falta preparación en los cuadros directivos de las almazaras. Se valora como un éxito la venta anticipada del aceite de oliva. Hace unos años, alguna cooperativa baenense se jactaba de vender toda su campaña a Carbonell antes de iniciarse la recogida de la aceituna. Existen grandes problemas para la comercialización. A la falta de personal cualificado hay que unir otros aspectos importantes. Por ejemplo, en un estudio de la Junta de Andalucía se decía que sólo el 15% de los responsables de cooperativas dominan idiomas.
-Variabilidad de los precios (coste más alto que el de semillas, que es la principal competencia) y alternancia de producciones. El precio se ha venido abajo y nadie está sabiendo actuar para recuperarlo. Mientras tanto, almazaras de la provincia se dedican a vender su aceite sin fijar un precio al comprador, liquidando al valor medio del mes.
-Creciente plantación de olivar. Australia, Estados Unidos (Chile o Argentina) o China (una provincia con similar clima al español). Será una constante. Urge producir con el menor coste posible. Los problemas se plantearán en los olivares tradicionales. A estos, por su contribución medioambiental, son a los que hay que destinar, fundamentalmente, las ayudas agrarias.
-Falta de promoción. No se están aprovechando como sería deseable las ayudas procedentes de la Unión Europea.
-Dependencia de las ayudas comunitarias. Las subvenciones no están impulsando la capacidad emprendedora de la industria.
-Desconocimiento del producto. El comercio mundial de aceite de oliva representa apenas un 3% del total de aceites comestibles.

Ante esta situación se sugieren algunas propuestas:
-El camino hacia la creación de grandes grupos. La fusión Cordoliva y Hojiblanca dio sus frutos. La cooperativa de segundo grado, con sede en Antequera, no ha dejado de crecer. En Córdoba han tenido poco éxito otras iniciativas, como sucedió con Andóleum. En Baena urge la fusión de almazaras para no quedar aislados.
-Promoción conjunta del aceite andaluz. Coupage de variedades andaluz. El aceite que gusta en mi pueblo no es el quieren en Sanghai o Sydney.
-Creación de alianzas estratégicas entre almazaras.
-Promoción a través de la vinculación del aceite con sus valores cardiosaludables y contra el cáncer.
-Producción ecológica o integrada del aceite para acceder a determinados mercados.
-Cultura del aceite de oliva. Museos, rutas o aprovechamientos. Núñez de Prado fue innovador al unir cultura y aceite de oliva. El aceite de Baena le debe mucho al empresario baenense, aunque, quizás, se lo ha demostrado poco.
-Ideas innovadoras. El sector necesita cambios. No sólo en la fase productiva, también en la recolección y en la comercialización. Innovaciones como el brik de Arteoliva o la tarrina de Muñoz Vera con ‘Capricho andaluz’ fueron proyectos surgidos en Córdoba y que han tenido gran aceptación.

lunes, 6 de junio de 2011

OLORES Y MATICES DEL GUADAJOZ


FRANCISCO EXPÓSITO. MAYO 2011
El almanaque repetía las costumbres. Los desplazamientos del municipio al campo y del cortijo al pueblo. Mano de obra barata sobrevivía con la triada de cultivos milenarios que se extendía por el Guadajoz y la Campiña. Primero, la recogida de la aceituna, que comenzaba tras el puente de la Inmaculada y avanzaba hasta la Semana Santa. Eran más de tres meses en el campo, con escapadas puntuales al pueblo para llenar la despensa de la habitación o disfrutar de alguna fiesta local. Después continuaba la siembra del garbanzo en mayo, se iniciaba la primera siega del trigo y la avena, que finalizaba en junio. No había máquinas y las eras eran estampas de sudor y picores. La tierra no descansaba. En julio el campesino del Guadajoz se veía con una de las labores más duras, la recogida del garbanzo. Manos agrietadas por la savia que desprendía la legumbre. En todos los pueblos de la comarca se cultivaba, aunque ahora ha quedado reducido a algunas hectáreas de Castro del Río. A finales de agosto y en septiembre las avispas volaban entre los jugos de las uvas, causando más de una molestia entre los vendimiadores. El ciclo, entre preparativos de los cultivos, arado de la tierra o limpieza de maleza, completaba los doce meses. Cambiaba el color del campo, del negro aceituna, al amarillo del cereal y al verde de la uva. También los olores. Del alpechín de los meses invernales, al frescor del trigo o el dulzor de la uva. No se olvidaba la profusión de matices de las especias que impregnaban muchas casas de Espejo, pero también del resto de la comarca, cuando llegaba la matanza.
En la lejanía del paisaje rural aparecía lo urbano. Casas blancas, entre calles apretadas para estrujar los rayos del sol en verano y evitar que penetraran. Edificios situados junto al Guadajoz, como Albendín o Castro. O en montículos, como Espejo y Baena. Rodeadas de olivos, como sucedía con Nueva Carteya, pero también con los demás municipios. Y en el límite con Jaén, el pueblo más apartado, Valenzuela. Campanarios que tañían sus campanas por fiestas de guardar y en momentos luctuosos. Castillos recordatorios del territorio fronterizo que ocupaban durante la reconquista. Antiguas villas, rememoración de tiempos medievales en algunos de estos pueblos. Restos expoliados desde hacía décadas de poblados íberos y romanos. Los mejor situados extraían piedras centenarias, los demás rebuscaban la aceituna.
Luego se planificaron los ensanches, adaptaciones a la modernidad. Pero ahí quedaron, en aquellas vetustas medinas, algunas casas señoriales que marcaban las diferencias con aquellas que levantaron sus paredes de ripios y humedad y que, cuando llovía más de lo habitual, sufrían derrumbes.
El jornalero sigue yendo al campo, aunque la fuerza humana la está sustituyendo la maquinaria. Muchos de aquellos campesinos emigraron en los cincuenta y sesenta. Otros dejaron el campo por la construcción en los ochenta y los noventa del pasado siglo y ahora vuelven a los surcos. Los inmigrantes que se adaptaban a los terrones, los fríos y las lluvias, retornan a sus países ante la falta de empleo. Como hace cincuenta años. Los pueblos envejecen y la mano de obra joven emigra a la capital, a otras provincias y países. Pero el viajero podrá sentir aún los sentimientos de antaño y los matices de lo rural.
(Guía 'Córdoba por dentro. El Guadajoz')

sábado, 4 de junio de 2011

EL PROGRESO DECADENTE

 

(Hace unos años inicié una serie de artículos de opinión que titulé 'Desde la Almedina'. Se publicaron en Diario Córdoba. Éste es uno de los que apareció entonces. Lo recupero por la actualidad que tiene el tema en nuestros días).

 

Con problemas sin resolver como la inmigración, la inseguridad alimentaria, la falsa democracia rural o la vulgarización mediática, nadie hablaba de la sociedad del bienestar cuando el camino más cercano era el del progreso decadente. Cuando recurrían a la convivencia de las tres culturas y olvidaban el llanto de los inmigrantes, que soñaban una realidad virtual porque eran incapaces de sobrepasar la puerta de los patios cordobeses, rehusaban a sus genes, quizás en evolución degenerativa espongiforme. De otra manera no se podía comprender la apatía cerebral de quienes se multiplicaban incapaces de romper los hábitos economicistas. Y menos cuando el progreso importaba inseguridad alimentaria en una provincia donde la agricultura y la ganadería avanzaban como vanguardia ecológica del sur de Europa. Pero el discurso de la sociedad invertebrada de la globalización era más tentador que una naranja de la Vega. Porque abundaban los líderes que tergiversaban la democracia en las zonas rurales, aquellos que convertían ‘El príncipe’ en catecismo de poder, idolatraban con brazo en alto a Pemán y se aburrían con ‘El Quijote’. Nadie se daba cuenta entonces, pero la intolerancia crecía, la pobreza creaba yacimientos en barrios de la ciudad y comarcas enteras se despoblaban mientras diferencias partidistas manchaban las páginas. Menos mal que aún podías encontrar en el compromiso solidario la verdad que ocultaba el discurso oficial y rehusar del redil de pelotaris surgidos de la vulgarización mediática.

(Diario Córdoba. 29-I-2001)

PROPUESTAS TRAS LAS ELECCIONES DEL 22 DE MAYO



Las elecciones municipales del 22 de mayo han provocado que el Ayuntamiento tenga un nuevo reparto de concejales: el PSOE ha conseguido 10 de los 21 concejales, mientras que PP ha logrado 7 ediles e IU, 4. El Gobierno municipal requiere un impulso a través de una mayor participación social. Como baenense, sugiero una serie de medidas que considero interesantes para contribuir a mejorar la realidad actual.

IDEAS PARA LA RENOVACIÓN

A.- Sociedad civil
1. Hay que recuperar modelos de participación con instrumentos de debate y consenso que sólo miren el futuro de Baena y no el egoísmo partidista, aprovechando las tecnologías de la información y la comunicación.
2. Hay que volver a poner en marcha los consejos locales de la juventud, de cultura, de medio ambiente y, sobre todo, un consejo económico y social que plantee medidas de captación de empresas, ayudas a los autónomos y formación de los desempleados.
3. Puesta en marcha de un buzón de quejas del ciudadano.
4. Creación del Defensor del Ciudadano.

B.- Economía
1. El turismo es una propuesta arriesgada cuando Baena tiene sus limitaciones ante otros municipios. Hay que creer en la cultura para impulsar un turismo cultural, pero también gastronómico (relacionando olivar y cultura milenaria) o arqueológico.
2. La apuesta por Torreparedones no puede ser un eslogan electoral, sino que debe ser firme. Por eso, hay que mantener la inversión en este proyecto.
3. La cueva del Yeso es un atractivo importante para un turismo selecto en la espeleología, viendo las dificultades que entraña su apertura general. Si no es posible su apertura, se podría hacer, junto al centro de interpretación de Torreparedones, una recreación de la cueva.
4. El Ayuntamiento debe favorecer e impulsar el debate para la fusión de las cooperativas olivareras.
5. El Tejar ha de aportar valor añadido como parte integrante de un ciclo ecológico de la producción de aceite de oliva.
6. Hay que apoyar a las empresas de atención a la tercera edad y las residencias de mayores como atractivo económico.
7. Es necesario crear una bolsa pública de empleo que no discrimine/favorezca por cuestión de ideología.
8. No podemos condenar a que Baena sea la ciudad del olivar y el aceite cuando vemos las debilidades del sector y su desintegración. Hay que aprovechar su potencialidad, para lo que se requiere una apuesta decidida por la integración que cree empresas cooperativas competitivas.

C.- Cultura
1. La Semana Santa no debe capitalizar la cultura baenense, aunque se ha de impulsar a través del apoyo real a las hermandades y cofradías.
2. Se debe promover un reparto público de ayudas a la Semana Santa por su contribución a la conservación del patrimonio artístico y a la economía de la ciudad, a través de una convocatoria anual.
3. Hay que apoyar a las asociaciones culturales e incrementar los servicios de la biblioteca municipal, con la creación de clubes de lectura, inversión bibliográfica y potenciación de la sección de autores locales.
4. No hay que olvidar la creación de una hemeroteca con la recopilación de todas las noticias que aborden temas de la localidad, como fuente de documentación de la realidad actual.
5. Se debe emprender la digitalización y difusión de los fondos del archivo municipal y llevar a cabo un registro de asociaciones de Baena. Apuesta real por la Fundación Juan Alfonso de Baena, como núcleo catalizador en España de los Cancioneros y especialización en la literatura medieval. Puesta en marcha de un portal internacional con medios para la investigación a través de las relaciones con la Universidad de Córdoba y otras instituciones especializadas.
6. Creación de una sala de exposiciones permanente y conversión de la Casa de la Cultura en sede de las distintas asociaciones culturales de la localidad.
7. Convocar becas de investigación para profundizar y divulgar la historia, la literatura y la economía de Baena. Inversión permanente en el museo de Baena.
8. Aprovechamiento real de los distintos espacios culturales de la ciudad (castillo, biblioteca, Casa de la Cultura...).

D.- Educación
1. Mantenimiento de la Escuela de Idiomas y potenciación de sus recursos para atraer más alumnos.
2. Fomento de la formación laboral para desempleados, en coordinación con las distintas administraciones competentes.
3. Wifi gratuito en los centros culturales y edificios públicos.
4. Recuperación de la UNED. Potenciación de las escuelas deportivas, en coordinación con los distintos centros educativos.

E.- Desarrollo
1. Elaboración de un plan estratégico de Baena.
2. Reivindicación de la autovía Badajoz-Granada.
3. Centro de creación de empresas para jóvenes emprendedores y servicio de consultoría al emprendedor.
4. Potenciación de la Asociación para el Desarrollo, con mayor participación empresarial y menos influencia política.

F.- Administración
1. Auditoría interna para conocer el estado real de las cuentas municipales.
2. Potenciación de los servicios públicos y del trabajo del empleado público, frente a los contratos de obras y servicios.
3. Reducción de las delegaciones de gobierno, a través de la integración en grandes áreas de administración con mayor coordinación.
4. Gobierno en consenso institucional con los distintos grupos políticos.
5. Limitación de los cargos políticos: 8 años.

7. -Mancomunidad
Análisis de viabilidad y regeneración de los órganos mancomunados.

miércoles, 25 de mayo de 2011




Yo soy inmigrante en Baena, ¿y tú?
Baena ha sido uno de los grandes municipios de la provincia que se ha sabido adaptar a las necesidades que requiere la población inmigrante, aunque existen aún grandes carencias para responder a las demandas de los habitantes que están llegando a nuestro municipio en los últimos años. Baena y Albendín no serían hoy lo que son sin la aportación de este colectivo que se ha convertido en mano de obra importante para las labores agrarias, pero también para la hostelería y el sector servicios. Tampoco hay que olvidar que la localidad ha superado la barrera de los 20.000 habitantes gracias a ellos. Solo hay que mirar el último padrón, con fecha a 1 de enero de 2010, en el que se refleja que Baena tiene registradas 19.798 personas nacidas en España y 1.064 de otros países. Y eso que en los últimos años se está produciendo una contención. La crisis económica ha frenado la llegada de inmigrantes a la provincia de Córdoba en los últimos dos años, aunque fue durante el 2010 cuando se constató de manera más importante el frenazo en el empadronamiento de extranjeros. Los últimos datos disponibles revelan que hay 25.090 empadronados no nacionalizados (aunque hay 30.643 nacidos en el extranjero, de los que algunos no entrarían en la definición de extranjero al haberse nacionalizado), solo 289 más que en 2009, lo que supone el menor aumento desde el año 1998, cuando la subida respecto a 1996 fue de 241. A pesar de esto, Córdoba se sitúa entre las provincias andaluzas en las que se ha detectado un mayor incremento de personas de otras nacionalidades entre el 2008 y el 2010, ya que el aumento ascendió al 14,3%, superando la media nacional (8,3%) y andaluza (12,04%), y solo por detrás de Sevilla (22,4%) y Almería (14,49%). No obstante, hay que resaltar que la provincia es, tras Jaén (20.225 extranjeros), la que tiene menos foráneos empadronados (25.090).

EVOLUCIÓN DE BAENA
El incremento del número de inmigrantes llegados a Baena en la última década ha sido significativo. En el año 2001 solo había 114 extranjeros censados de un total de 19.692 empadronados. Sin embargo, el crecimiento económico y la necesidad de mano de obra, y no el efecto llamada como se llegó a asegurar en algunos años por parte de algunos grupos políticos, provocaron un aumento considerable del número de inmigrantes que se quedaron en Baena. Nuestra localidad se convirtió en los años de mayor desarrollo anteriores a la crisis como el tercer municipio con más inmigrantes enpadronados. Así, a 1 de enero de 2008 había 1.522 nacidos en otros países (la cifra más alta de la serie), con lo que se convertía en el tercer municipio de Córdoba, tras la capital (10.783) y Lucena (2.670). Sin embargo, en los últimos dos años se ha producido un descenso por las dificultades para encontrar trabajo. En 2009 había 1.149 y en 2010 los comentados 1.064. La mayoría son rumanos (687), seguido de marroquíes (58) y ecuatorianos (33).

LOS PROBLEMAS
Uno de los colectivos que más están sufriendo la crisis es la población inmigrante. Frente al apoyo social que puede encontrar cualquier español en la familia para paliar el fuerte descenso de ingresos, los extranjeros están desarraigados en un lugar que les sigue siendo extraño. A esto se une el endeudamiento que muchos han tenido que asumir para desplazarse. De no haber sido por esta población, el crecimiento demográfico hubiera sido muy reducido, con los consiguientes problemas que esto plantea para las zonas rurales el envejecimiento y el despoblamiento. Salvador de Prado es presidente de la Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (Faeca) en Córdoba. En el año 2008 lo decía muy claro en Diario Córdoba. “Los inmigrantes ya son fundamentales para las labores agrarias del campo cordobés”.
Sin embargo, tampoco han faltado las denuncias sindicales sobre la situación en la que se encuentran muchos de ellos. En octubre de 2010, el secretario de Política Social y Migraciones de CCOO en Córdoba, Said Faz, denunciaba la persecución a la que se estaban viendo sometidos los inmigrantes por parte de la Administración, los recortes en materia de acogida e integración y los efectos que generaría la reforma laboral. Faz afirmaba que los inmigrantes “son los grandes olvidados de la crisis”. Faz también denunció que empresarios están amenazando a los inmigrantes con despedirlos ampliando las jornadas laborales, les obligan a darse de alta en la Seguridad Social abonando los trabajadores la cotización y tienen que trabajar en domingo y festivos. “Se busca inmigrantes para explotarlos y abaratar el contrato”, dijo.
El sindicato UGT también denunció en enero de 2007 la situación que se estaba observando en la provincia de Córdoba. Jornadas de más de ocho horas por menos de 15 euros (el 41% del salario de entonces y unas dos horas más de lo establecido), trabajadores que son contratados sin una vivienda digna e inmigrantes en los tajos en situación irregular fueron algunas de las denuncias que lanzó el secretario regional de la FTA-UGT, Pedro Marcos, al analizar el desarrollo de la campaña de la recogida de la aceituna. Marcos señalaba que en algunos tajos de Montoro se había descubierto que los empresarios pagaban entre 10 y 15 euros a inmigrantes por una jornada en la que tenían que trabajar unas dos horas más de lo fijado en el convenio.

NUEVOS TIEMPOS
Aunque los tiempos cambian, se siguen repitiendo hábitos del pasado. En el primer tercio del siglo XX se hizo habitual que los ayuntamientos implantaran la gota de leche entre los niños de las familias más humildes porque se morían al no tener nada que comer. En la primera mitad de los cuarenta se crearon comedores públicos para alimentar a una gran mayoría de la población en las zonas rurales y urbanas. Los años cincuenta y sesenta trajeron la emigración de miles de baenenses que no veían un futuro en su lugar de nacimiento. A partir del año dos mil se ha reinvertido la tendencia. Vienen inmigrantes a trabajar, aunque han reaparecido los comedores públicos porque aún no se ha progresado suficientemente en su integración. Para hacer frente a las grandes necesidades que se están planteando, las organizaciones Cruz Roja y Baena Solidaria están redoblando sus esfuerzos para paliar las carencias que tienen los centenares de personas que llegan con la recogida de la aceituna. Siempre me viene a la cabeza una frase del suizo Max Frisch, que allá por los años sesenta definió como nadie la realidad de la población inmigrante: “Queríamos trabajadores, pero vinieron personas”.